Morelia, Michoacán/Félix Madrigal/ACG

Con fotografías, recuerdos y el cariño hacia quienes ya no están, familiares de los 13 policías que murieron en una emboscada en Aguililla comenzaron a reunirse en la plaza Villalongín para participar en una marcha conmemorativa por el séptimo aniversario de su fallecimiento.

Aunque fueron pocas las familias que se congregaron para recordar a sus seres queridos, el motivo de la reunión permaneció presente en cada uno de los mensajes compartidos: mantener viva la memoria de los 13 elementos que perdieron la vida mientras cumplían con su trabajo.

Entre los familiares se encontraba Fátima Reinel, hermana de Pablo Sergio Reinel Murillo, uno de los policías fallecidos, quien dio lectura a un mensaje dedicado a las madres que todavía esperan el regreso de sus hijos, a las esposas que enfrentan su ausencia y a los hijos que han tenido que crecer con el dolor de perder a sus padres.

En sus palabras, recordó que detrás de cada uniforme había hombres con sueños, familias y proyectos de vida, cuyo propósito también era brindar un mejor futuro a sus seres queridos.

Durante el mensaje fueron pronunciados los nombres de Pablo Sergio Reinel Murillo, Juvenal López Cástolo, José Manuel Cervantes Ponce, Arturo Jonathan Lechuga Guerrero, Éder Paul Negrete Trejo, Maurilio Díaz Guillén, Luis Ángel Carrillo Rojas, Reynaldo Villegas Álvarez, Gabriel Ángeles Catana, Caín de Jesús Nazario, Pedro de Jesús Flores, Marco Antonio González Pineda y Luis Gerardo Peralta Pérez.

Para esta conmemoración, los familiares plantearon sustituir el tradicional minuto de silencio por uno de aplausos, como una forma de reconocer a quienes fallecieron en cumplimiento de su deber y recordar que sus nombres continúan presentes entre quienes los conocieron y amaron.

Al ser cuestionada sobre posibles acercamientos con las autoridades para solicitar algún reconocimiento o apoyo, Fátima Reinel señaló que, en esta ocasión, la intención no era abordar esos temas, sino recordar a los policías por las personas que fueron y por el cariño que dejaron en sus familias.

Explicó que dentro de la corporación existe una placa con los nombres de policías que han perdido la vida durante el servicio, pero insistió en que el sentido de la marcha era mantener presente la memoria de sus seres queridos, sin desviar la atención hacia otras cuestiones.

Al hablar de su hermano Pablo Sergio, lo recordó como un hombre admirable y el pilar de su familia, alguien que mantenía unidos a sus integrantes y que, incluso después de su muerte, continúa siendo una figura importante para ellos.

Pablo Sergio dejó tres hijos, quienes actualmente son adultos y han formado sus propias familias. Dos de ellos siguieron el camino de su padre y se incorporaron a una corporación policial, una decisión que, explicó Fátima, representa un motivo de orgullo para la familia.

Durante la conversación con representantes de medios de comunicación, también se planteó la necesidad de fortalecer los apoyos para las corporaciones policiales ante los riesgos que enfrentan sus integrantes. Fátima indicó que las familias esperan que se les brinden mejores condiciones.

A siete años de los hechos, la reunión de sus familiares volvió a poner en el centro sus historias personales: hermanos, padres, esposos e hijos cuya ausencia permanece en la vida cotidiana de quienes los recuerdan. Para ellos, la conmemoración no se limita a una fecha en el calendario, sino que representa una oportunidad para pronunciar sus nombres y mantener presente el lugar que ocuparon en sus familias.