Editorial | Más allá de los Mártires de Uruapan: El memorial del sombrero
La Pérgola de Uruapan es el cordón umbilical de Carlos Manzo Rodríguez. En este céntrico espacio forjó su identidad con huelgas y protestas, Bajo su estructura denunció inseguridad, extorsiones, convirtiendo la plaza en búnker de su movimiento civil.
El destino unió la vida del alcalde con este sitio histórico. En tanto inauguraba el festival de las velas, las balas criminales cortaron su vida frente a la presencia, a los ojos, de su pueblo. El espacio de su militancia se tiñó con su sangre.
Tras el magnicidio, la plaza mutó en santuario de luto e indignación. El féretro del alcalde recibió el último adiós popular sobre las lozas. Decenas de cientos, miles, de ciudadanos con sombreros transformaron el espacio urbano regional.
Hoy, la Pérgola resguarda un busto forjado con llaves ciudadanas, de bronce. El pueblo, su pueblo, consagró a Carlos Manzo, junto a los Mártires de 1865. Y, si, su efigie se suma al altar histórico de la dignidad michoacana.
La alcaldesa Grecia Quiroz García mantiene vivo el legado de su esposo. La emblemática plaza es ahora un recordatorio del precio por la paz. Todos y cada uno de los integrantes del Movimiento del sombrero vigilan que su sacrificio no sea en vano.